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Rejuvenecimiento Facial y del Cuello

Los efectos del envejecimiento en la cara y el cuello se aprecian por el aspecto de la piel y la aparición de arrugas pero también por cambios en la distribución de los tejidos. Esto es ocasionado por un debilitamiento progresivo de las estructuras que brindan soporte. Así, el descenso de los tejidos ocasiona que la zona de los pómulos pierda volumen mientras que la región del reborde de la mandíbula y el ángulo entre el mentón y el cuello quedan ocultos por tejido que ha descendido.

La cirugía de rejuvenecimiento facial y del cuello, llamada ritidectomía, tiene como objetivo el restaurar la apariencia juvenil de esas áreas.  Este procedimiento ha tenido una evolución importante en los últimos años. En un inicio, se realizaba solamente un estiramiento de la piel pero en vez de obtener un resultado estético y fresco, se obtenía un aspecto artificial y poco atractivo. Actualmente, las técnicas quirúrgicas se orientan hacia la recolocación de los tejidos que con el paso del tiempo cambiaron de lugar con la finalidad de obtener un rejuvenecimiento más armonioso.

Este procedimiento dará un efecto rejuvenecedor a la zona comprendida por los pómulos, las mejillas y el cuello. En algunos casos, para obtener un resultado armonioso, es necesario también realizar al mismo tiempo un rejuvenecimiento de párpados o un rejuvenecimiento frontal.

Antes de la cirugía

Se debe realizar una valoración del estado de salud en general. Es muy importante que los pacientes fumadores eviten el tabaco por lo menos tres semanas antes y tres después del procedimiento a fin de disminuir las probabilidades de que se presenten complicaciones por la mala circulación sanguínea en la piel. Todos los medicamentos y suplementos que tome el paciente deben ser revisados a fin de retirar aquellos que puedan ocasionar alteraciones en la coagulación.

Procedimiento

La cirugía puede ser realizada de manera ambulatoria (el paciente puede ir a casa el mismo día) o con un internamiento breve. La anestesia requerida en casi todos los casos es sedación y anestesia local.

Se realizan incisiones que comienzan en la piel cabelluda y descienden por enfrente de las orejas siguiendo pliegues naturales ahí presentes para posteriormente rodear el lóbulo de la oreja. Se lleva a cabo un despegamiento de la piel y se realiza una recolocación de los tejidos. En la mayoría de las ocasiones se realiza una liposucción del área del cuello y si es necesario, se hace una sutura en los músculos del cuello para disminuir la flacidez. Se colocan unos drenajes delgados para evitar la acumulación de líquidos y se retira piel excedente. La piel se cierra con suturas muy delgadas.

Recuperación

Se coloca un vendaje que da una compresión controlada a las áreas operadas y que se usará por unos días. Se recomienda reposo y mantener la cabeza elevada aún para dormir. Aunque los primeros días se requiere asistencia de otra persona, la mayoría de los pacientes se recuperan a tal grado que una semana después del procedimiento ya realizan la mayoría de sus actividades normales.

Es importante el uso de bloqueador solar en las cicatrices ya que pueden pigmentarse si son expuestas al sol durante los primeros meses después de la cirugía.

Resultados

Los resultados definitivos van a ser evidentes hasta que la inflamación haya desaparecido por completo (en aproximadamente 3 meses).

 

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